mi mano logra desatarse de la orilla, se envuelve en un sentido único, que es el mismo
que posee el río, el que recordábamos ayer. con ella va mi cuerpo, como lo dejaste,
vulnerable al vaivén del agua, a la caricia de las piedras hermosas. ellas quieren salvarme y entonces me aferran a algo que ni vos ni yo podemos cambiar, es el curso del río, el que recordábamos ayer por la noche, antes de crecer.
Muy lindo, Pepa, muy bueno
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