me siento a observar lo que queda.
en estas lluvias interminables, adorando la misticidad que el viento descubre en mi piel
¿qué dirían nuestros amigos?
puedo verte por un tiempo, puedo quedarme durmiendo todas las tardes hasta olvidarte; en fin,
puedo tomar
tu mano y desearte lo mejor.
Pero ¿qué dirán de nosotros?
sigo encaprichada con la idea de que las olas vuelven a calmarse, que nunca se van, sólo descansan
y he ahí lo maravilloso
de querer lo que nos daña, de morir porque sí y de tratar de continuar, para seguir amando por mi cuenta.
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