lunes, 9 de enero de 2012

suspiré con algo de Septiembre

sos un poco,
una historia perfecta

me dijo, y supe que hablaba de aquellas historias que transgreden el relato omiso y se conforman en su pureza de las más hermosas armonías de la imaginación. Y allí recae lo bello del asunto, aquello que podemos contar desde el alma, con una realidad propia y única.
Eso que lo transforma todo en dulzura completa, e idealiza las cosas para que nosotros que no hemos tenido quizás ni la mitad de las historias que otros podrían contar de memoria, bueno, al fin y al cabo estos dos cínicos personajes tengan una anécdota hermosa como inalcanzable.

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