jueves, 29 de septiembre de 2011

submarino

Dos bajo el agua liviana, llena de sinceridad.
Tengo esta idea en la que cada segundo se divide por cinco o seis, entonces te veo infinito, en cada trazo casi corpuscular de tu cara. Sin embargo no buscamos el contacto rápidamente, porque en este universo pequeñito bajo el agua hablar de tiempo es censurar nuestra felicidad, apurar su despedida. No, por lo contrario creemos en poder delinear nuestros cuerpos con el índice y guardar el recuerdo íntimo de tu cuerpo deslizándose junto a ese otro lugar secreto, para después contarnos sobre la vida cuando se mueve al compás de nuestro cabello bajo el agua. Tan despacio, tan sereno que casi se deja alcanzar. ¿cuándo nos vamos a dejar alcanzar?

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