sábado, 2 de abril de 2011

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-¡Tus expresiones son muy peculiares! -comentó.
-Viniendo de ti, me quedo tranquilo -dije, riéndome.
-Dime más cosas bonitas.
-Me gustas, Midori.
-¿Cuánto?
-Me gustas como un oso en primavera.
-¿"Un oso en primavera"? -Midori volvió a levantar la cabeza-. ¿Qué es esto? ¡"Un oso en primavera"!
-Imagina que paseas sola por un prado y se te acerca un osito con la piel aterciopelada y unos ojazos. De pronto el osito te dice: ¡"Buenos días, señorita! ¿Quiere usted rodar conmigo?". Entonces tú y el osito os pasáis el día entero rodando abrazados por una ladera sembrada de tréboles. Es bonito, ¿no?
-Muy bonito.
-Pues a mí me gustas tanto como eso.
Midori me abrazó con fuerza.

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