martes, 8 de febrero de 2011

un sueño

Recuerdo que estaba leyendo y ya tenía la sensación de que iba a pasar
iban una, dos y tres veces de acá para allá las palabras colonia ainoloc de aquí de allí y pasó
había cometido unos cuantos errores como acostarme, como estirar las piernas, como entrecerrar los ojos, como dejar los anteojos y luego la lapicera, luego tomar las sábanas y soltarme, ahí en ese instante ocurrió
Se puede decir que me fui deslizando en un mismo lugar, que fui arrastrada con muchísima suavidad y caí en profundo sueño que no por ser profundo fue oscuro, lejano, no, fue dulce y placentero más bien fue la vista al mar calmo, a observar cómo llega a tocar la arena seca, cuándo se aproxima más, cuándo se aleja, y ahí cuando moja mis pies y cuando siento la frescura del viento y me acuerdo de cosas que están allí muy lejos y no distingo con seguridad. Y en ese sentido se parecía a esta postal, porque en el sueño me acordé de cosas que habían quedado del otro lado del mar, de ese lado que apenas recordamos y que parte de nuestra conciencia imagina bien, bueno pero digo que en mi sueño lo recordé sin inventarlo, me acordé de todo porque te vi muy claro, muy preciso en tus palabras y en lo hacías que pase.
Ahora me confunde que no esté más en el medio del mar, que haya vuelto a tener un recuerdo soñado de ese lugar y que encima vos aparezcas allá, acá, en el sueño, en el mar y que no me pueda ver con seguridad en ningún lugar, pero es así y la ola viene y se va, así que quizás el sueño de esta noche traiga otra claridad, por ahora me quedo esperando cerca de la rambla y después veremos.

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