Debajo de la cápsula más ínfima se esconde el pequeño F, él como tú cambió y no obedece principios ni revoluciona, sólo se mueve, canta y quiere verte otra vez. Quizás pensaste haberlo visto hace un par de meses cuando caminabas por la vieja avenida, quizás no te diste cuenta cuánto lo necesitabas, y que ese F que pensaste rozar te había tocado porque quería.
Ahora sólo te acuerdas de las películas en las que F no te quitaba los ojos de encima, donde era el personaje principal y vos confiada eras su espectadora eterna, quitando todos sus errores, acuérdate que él también te llama de vez en cuando mientras tú te desperezas y te ama hasta las lágrimas. Ustedes dos son uno.
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